Aparte de la luz, el agua y el dióxido de carbono (CO2) presente en el aire, la marihuana consume cantidades considerables de tres macroelementos o nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio. Necesita, además, cantidades medias de tres nutrientes secundarios: calcio, azufre y magnesio. La lista se completa con los ocho microelementos o micronutrientes (hierro, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre, cloro y cobalto), de los que sólo necesita cantidades mínimas. Cuando a una planta le falta algún nutriente, muestra síntomas de carencias y crece con problemas. Según el nutriente que escasee, los problemas serán más o menos graves y afectarán en uno u otro momento de la vida de la planta. Por ejemplo, la falta de nitrógeno afecta al crecimiento, mientras que la carencia de fósforo impide un normal desarrollo de la floración.
Esta entrada es la continuación de la entrada: El secreto de los cogollos: Raíces sanas y buenos abonos.
Las carencias más comunes son las de nitrógeno, fósforo, potasio, magnesio y hierro. El resto de los elementos falta muy rara vez. Muchas carencias están provocadas por un exceso de sales en la tierra o un pH demasiado alto o demasiado bajo.
Los nutrientes primarios
Nitrógeno (N): El nitrógeno es el elemento que en mayor abundancia necesita la planta. Se utiliza en el crecimiento de hojas y tallos y para la síntesis de clorofila y, lo más importante, cannabinoides. El nitrógeno es importante, sobre todo, durante la etapa de crecimiento vegetativo de la planta. La deficiencia de este elemento es común, especialmente en tierras donde llueve mucho o en macetas, donde la tierra se agota rápidamente. La falta de nitrógeno se percibe primero en las hojas más viejas, que adquieren un color verde claro o amarillo cuando el nitrógeno que contienen es transportado a las hojas nuevas.
Fósforo (P): El fósforo se utiliza en la formación de flores y raíces y en la transferencia de la energía solar a compuestos químicos. Es necesario, principalmente, en las primeras etapas de crecimiento y en la floración. El fósforo acelera la floración y produce flores grandes y cogollos densos. Las deficiencias de fósforo se observan primero en las hojas más viejas, que adquieren un tono verde oscuro casi azulado. La planta deja de crecer y salen puntos oscuros de necrosis en las hojas. Las hojas se retuercen, la planta florece pero con cogollos pequeños.
Potasio (K): El sistema respiratorio de la planta, el sistema enzimático y las síntesis de proteínas y clorofila necesitan potasio. Contribuye a la lucha contra las plagas y las enfermedades, y a mantener la presión interna de agua que sostiene la planta. Si la planta pierde está presión, se marchitará y los tallos serán débiles. Las plantas polinizadas que están produciendo semillas necesitan mucho potasio. Los síntomas de una deficiencia de potasio incluyen: amarilleamiento y aparición de zonas de tejido muerto (necrosis) en las puntas, bordes y entre las venas de las hojas más viejas. Las raíces se infectan fácilmente y los tallos débiles no son capaces de sostener las plantas por la falta de presión interna. Las hojas pueden curvarse hacia abajo. En algunas ocasiones, los tallos y peciolos adquieren un color rojo fuerte o púrpura, a causa de una deficiencia de potasio.
Los nutrientes secundarios
Calcio (Ca): el calcio es necesario para construir las paredes celulares y en el proceso de división celular. También contribuye a evitar la acumulación de elementos tóxicos y facilita la absorción de nutrientes, equilibrando el pH de la tierra.
Azufre (S): El cannabis utiliza el azufre para ayudar a regular el metabolismo y como constituyente de vitaminas, aminoácidos y proteínas. Como es un contaminante muy frecuente, no es habitual encontrar deficiencias. Si falta azufre, las hojas nuevas adquieren un tono verde brillante y las puntas se tuercen, pero sin aparecer puntos de necrosis. Después, toda la planta palidece y el verde claro se va convirtiendo en amarillo intenso. Los tallos y pecíolos pueden coger un tono púrpura.
Magnesio (Mg): El magnesio es necesario para la fabricación de clorofila, cuyo átomo central es de magnesio, y carbohidratos. Es una deficiencia frecuente en plantas en maceta, puesto que muchos abonos no lo incluyen. Cuando falta magnesio, empiezan a aparecer en las hojas medias puntos de necrosis de color marrón óxido y/o zonas de tono amarillo difuso. Los nervios de las hojas suelen permanecer verdes. Las hojas se curvan hacia arriba y se necrosan las puntas y los bordes.
Los microelementos
Hierro (Fe): El papel que desempeña el hierro en el desarrollo de la planta no se conoce con demasiada exactitud, pero se sabe que sin hierro cesa la formación de clorofila. Cuando falta hierro, las hojas más jóvenes se vuelven amarillas, aunque no hay necrosis (salvo en los casos más graves) y los nervios permanecen verdes. Los síntomas son similares a los de una deficiencia de magnesio, pero la deficiencia de hierro no afecta a las hojas bajas. Las deficiencias de hierro tienen, en muchas ocasiones, su causa en desequilibrios en el pH.
Manganeso (Mn): El manganeso tiene un importante papel en el sistema fotosintético. Las carencias de este elemento no son comunes. Las hojas amarillean y se necrosan entre las nervaduras. Comienza en las hojas jóvenes y después se extiende a toda la planta.
Zinc (Zn): Las insuficiencias de zinc ocasionan la disminución del tamaño de las hojas y la distorsión de sus bordes. Los bordes y puntas de las hojas más viejas se necrosan y el crecimiento nuevo aparece retorcido. Las zonas de necrosis se pueden agrandar rápidamente.
Boro (B): El papel bioquímico del boro no está claro, pero la planta no puede completar su ciclo vital sin él. Su deficiencia no es frecuente. Las raíces dejan de crecer al cesar la síntesis de ADN. Las hojas que van naciendo se vuelven grises o marrones y mueren. Luego se va extendiendo a las ramas laterales.
Molibdeno (Mo): El molibdeno le sirve a la planta para transformar el nitrógeno en compuestos que pueda utilizar. También es un constituyente de algunas enzimas. Si hay carencia, las hojas centrales de la planta palidecen y luego amarillean. Estos síntomas se extienden a los nuevos brotes, que crecen retorcidos y deformados.
Cobre (Cu): La marihuana utiliza el cobre en la transferencia de cargas eléctricas que realiza la planta para absorber agua y nutrientes. Forma parte de algunas enzimas e interviene en la regulación del contenido de agua de la planta. Cuando hay una insuficiencia de cobre, las hojas jóvenes se marchitan y los bordes se curvan hacia abajo. Se mueren las puntas o los bordes de las hojas. La planta aparece marchita.
Cloro (Cl): Ya que la mayoría de los cultivadores usa agua clorada, este elemento no suele ser deficiente, pero tampoco se suelen ver carencias cuando se usa agua sin cloro.
Cobalto (Co): No es habitual encontrar deficiencias de este elemento en las plantas.
Sigue leyendo la tercera y última entrega sobre ¿Cómo obtener buenos cogollos de Marihuana?: «Los abonos y fertilizantes de la Marihuana«.


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