Aparte de la luz, el agua y el dióxido de carbono (CO2) presente en el aire, la marihuana consume cantidades considerables de tres macroelementos o nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio. Necesita, además, cantidades medias de tres nutrientes secundarios: calcio, azufre y magnesio. La lista se completa con los ocho microelementos o micronutrientes (hierro, manganeso, zinc, boro, molibdeno, cobre, cloro y cobalto), de los que sólo necesita cantidades mínimas. Cuando a una planta le falta algún nutriente, muestra síntomas de carencias y crece con problemas. Según el nutriente que escasee, los problemas serán más o menos graves y afectarán en uno u otro momento de la vida de la planta. Por ejemplo, la falta de nitrógeno afecta al crecimiento, mientras que la carencia de fósforo impide un normal desarrollo de la floración.
¿Cómo obtener buenos cogollos de Marihuana?
El secreto de los cogollos: Raíces sanas y buenos abonos. Las raíces de las plantas de cannabis se ocupan de captar agua y nutrientes del suelo para transformarlos posteriormente en nuevos tejidos como hojas, tallos o cogollos. La energía la toman del sol por medio de la fotosíntesis, pero para el agua y los minerales dependen de las raíces. La salud del sistema radicular influye de modo directo en el éxito del cultivo: las plantas que producen buenas cosechas siempre tienen raíces sanas y abundantes, mientras que un sistema radicular enfermo o poco desarrollado es el principal responsable de un buen número de fracasos.

