El secreto de los cogollos: Raíces sanas y buenos abonos. Las raíces de las plantas de cannabis se ocupan de captar agua y nutrientes del suelo para transformarlos posteriormente en nuevos tejidos como hojas, tallos o cogollos. La energía la toman del sol por medio de la fotosíntesis, pero para el agua y los minerales dependen de las raíces. La salud del sistema radicular influye de modo directo en el éxito del cultivo: las plantas que producen buenas cosechas siempre tienen raíces sanas y abundantes, mientras que un sistema radicular enfermo o poco desarrollado es el principal responsable de un buen número de fracasos.
Las raíces no sólo necesitan agua y nutrientes. Para permanecer sanas requieren unas condiciones de humedad, oxigenación y temperatura determinadas. El factor más importante, y el más olvidado, es que las raíces necesitan oxígeno y no pueden vivir en un ambiente excesivamente encharcado. Curiosamente, los cultivadores tienden, en su afán porque a las plantas no les falte agua, a regarlas en exceso, lo que origina unas raíces débiles y poco desarrolladas, que se enferman con facilidad.
Para asegurar una correcta oxigenación de las raíces, lo más conveniente es utilizar un sustrato que drene muy bien, algo fácil de conseguir si contiene entre el 10 y el 30% de perlita o algún otro componente que fomente el drenaje, como la arlita o las rocas volcánicas. Una ventaja de los sustratos con buen drenaje es que se pueden regar las plantas en abundancia y con frecuencia, lo que facilita una correcta nutrición por medio de abonos líquidos.
Las raíces absorben el agua sobre todo a través de la capa exterior de las raíces más jóvenes, donde se encuentran los pelos radicales, muy pequeños y finos y siempre junto a las puntas de crecimiento de las raíces. La gran cantidad de pelos radicales existente aumenta en gran medida el área de absorción de la raíz.
Absorción y distribución de agua y nutrientes
Las raíces absorben agua del suelo a través de un proceso de ósmosis. La mayor concentración de sales del interior de la raíz respecto del contenido en sales del suelo atrae el agua hacia el interior de la raíz. La mezcla de agua y sustancias minerales que la planta absorbe por las raíces se denomina savia bruta, y se transporta a todas las partes aéreas de la planta, donde se transforma en compuestos orgánicos durante la fotosíntesis, con los que fabrica nuevos tejidos.
Para que la savia bruta ascienda por el tallo de la planta hasta las hojas se utilizan tres sistemas combinados. En primer lugar, la presión del agua al entrar en las raíces empuja la columna de savia bruta hacia arriba. En segundo lugar, la fuerza de cohesión entre las moléculas de agua hace que se atraigan entre ellas y se peguen a la pared interior del xilema, que es el conducto por el que asciende la savia. El empuje del agua molécula a molécula es la causa de la presión negativa observada en el xilema y que ayuda a que el agua penetre en la raíz por ósmosis. Por último, la transpiración que se produce en las hojas debido a la energía que aporta el sol produce un efecto de succión, ya que la pérdida de agua por los estomas hace que la columna de savia bruta avance y ascienda, por eso las plantas son capaces de absorber mucha más agua y nutrientes cuando hace calor, ya que la evaporación en las hojas acelera la labor de las raíces.
Las condiciones del suelo donde crecen las plantas son claves para la salud de la planta. Si las raíces no están a gusto, la planta no se desarrolla bien. Para que las plantas crezcan, el sustrato debe cumplir varias condiciones: conservar bien la humedad pero sin permanecer encharcado, permitir el acceso del oxígeno a las raíces y mantener un nivel de pH y sales en la tierra óptimo para la absorción de agua y nutrientes.
El sustrato ideal forma una bola cuando se compacta un puñado entre las manos, pero la bola se desmenuza enseguida en cuando se aprieta. El pH debe estar entre 5,5 y 7. En cultivo de interior se suele mantener en la banda baja de este espectro (pH 5,56), y en cultivo exterior, menos exigente, el ideal es un pH entre 6 y 7.
Es frecuente que muchos problemas que pueden parecer a primera vista consecuencia de una carencia de nutrientes respondan en realidad a un desequilibrio en las condiciones del sustrato. Por ejemplo, cuando se acumula un exceso de sales en la tierra, éstas impiden la absorción de ciertos nutrientes e, incluso, del agua, reduciéndose el crecimiento y apareciendo en las hojas síntomas de carencias. Si el pH del sustrato o del agua de riego es demasiado alto o demasiado bajo, ciertos minerales quedan bloqueados y no pueden ser absorbidos. Cuando las raíces no tienen acceso a suficiente oxígeno, el crecimiento de la planta se ralentiza y, si permanecen demasiado encharcadas, pueden llegar a pudrirse y la planta se moriría. En el extremo opuesto, si la tierra se seca demasiado entre riego y riego, las raíces sufren y las partes más sensibles (como los pelos radiculares) mueren. A consecuencia de estas lesiones, la planta tiene que dedicar su energía a reparar las raíces y el crecimiento se reduce.
Esta es la primera de tres entrada para obtener buenos cogollos de Marihuana. Sigue leyendo en: «Los nutrientes vegetales de la Marihuana«.


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