La marihuana medicinal es legalizada cada día en más países, conforme avanzan las investigaciones sobre sus propiedades terapéuticas. El uso del cannabis medicinal se remonta unos cinco mil años atrás, en la antigua China, documentado en escritos de la época.
Veamos ahora unas cuestiones básicas para un cultivo exitoso.
Sexo de las plantas
La molécula terapéutica principal es el cannabidiol (CBD), sin efectos psicotrópicos. Destaca su presencia en las flores femeninas y puede contener hasta un 25 % de fitocannabinoides, en seco. Deberemos, pues, centrarnos en el cultivo de las hembras (podemos utilizar semillas feminizadas, que aseguran germinar siempre plantas femeninas y generosos cogollos).
¿Es mejor el cultivo de cannabis medicinal en interior o exterior?
Depende. Esta elección es importante, ya que condiciona las variedades.
- Cultivo outdoor: más sencillo. Las plantas tienen sol y condiciones más naturales, pero también pueden sufrir por el clima, las plagas, etc.
- Cultivo indoor: más discreto. Las condiciones de desarrollo son totalmente controlables, pero es más costoso y difícil.
Condiciones de cultivo
Cultivar nuestra propia marihuana medicinal requiere conocer detalles como:
Espacio de cultivo
Para cultivar en interior, necesitaremos un espacio vacío y fácil de limpiar. Es importante limpiarlo y desinfectarlo antes de utilizarlo (con el calor y la humedad pueden proliferar hongos).
El cultivo interior requiere sistemas de frío/calor y control de temperatura (ojo con el calor bajo los focos de luz), sistemas de ventilación para distribuir correctamente el CO2, control de humedad (pulverizadores, humidificadores…) y filtrado y control de olores.
Para controlar mejor los parámetros, podemos utilizar armarios de cultivo, disponibles para todo tipo de presupuestos y grados de experiencia.
Sustrato y nutrientes
Podemos preparar nuestro sustrato con mezclas de turba, humus de lombriz, etc. O adquirirlo ya preparado (incluso, abonado), para mayor comodidad. Siempre debe permitir la ventilación de las raíces y evitar el encharcamiento. Necesitaremos utilizar recipientes amplios.
Una aportación adecuada de nutrientes es esencial para un desarrollo óptimo. Los nutrientes son reconstituidos a través del abono y siempre según la etapa de desarrollo de la planta y evitando la sobrefertilización, que es muy dañina.
Temperatura y humedad
Conviene mantener temperaturas en torno a los 24 ºC con luz y sobre los 15 ºC en oscuridad. La humedad varía según la etapa de la planta:
- Germinación y crecimiento de los plantones: mayor humedad (70-80 %).
- Crecimiento vegetativo: humedad media-alta (50-70 %).
- Floración: humedad menor (40-50 %).
Luz
Depende de la fase de desarrollo de la planta:
- En crecimiento: 18 horas de luz y 6 de oscuridad.
- En floración: mitad y mitad.
Agua
El riego es uno de los factores de éxito más importantes. Realizaremos riegos generosos, dejando varios días entre un riego y el siguiente. Además, usaremos un agua blanda, sin cloro y de pH neutro a ligeramente ácido.
¿Qué te parece esta guía? Recurre a ella para cultivar exitosamente la marihuana medicinal.


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