Hoy os hablamos de la importancia de los abonos y fertilizantes de la Marihuana para obtener unos buenos cogollos. Muchas veces el abono es uno de los factores al que menos atención se le presta, pero los sibaritas pueden distinguir perfectamente si una María ha sido cultivada con fertilizante químico u orgánico, además de las diferencias abismales que hay en cuanto a producción (pero en esos temas ya entraremos más adelante).
Tercera y última entrega de nuestra serie sobre como obtener buenos cogollos de Marihuana. Después de la primera entrega centrada en el agua y la absorción de nutrientes, la segunda entrega centrada en los nutrientes y microelementos, acabamos con los fertilizantes. Si no has leído las otras dos entradas, échales un vistazo porque complementan esta información: «¿Cómo obtener buenos cogollos de Marihuana?» y «Los nutrientes vegetales de la Marihuana«.
Hay dos grandes familias de fertilizantes: abonos de síntesis química y abonos orgánicos.
Abonos de síntesis química para Marihuana
Los abonos de síntesis química son sales minerales purificadas en estado sólido o disueltas en agua; no contienen materia orgánica y suelen ser muy concentrados. Los abonos químicos se producen a partir de compuestos sintetizados artificialmente o de minerales ricos en el nutriente deseado. En ocasiones se usan los minerales triturados directamente, pero lo más común es purificarlos y procesarlos químicamente hasta obtener sales minerales puras solubles en agua. Estas sales disueltas aportan nutrientes en forma iónica directamente asimilables por las plantas.
En la naturaleza, los millones de microorganismos presentes en la tierra son los encargados de descomponer lentamente la materia orgánica e ir liberando nutrientes en forma iónica, que las plantas absorben. Los abonos químicos o minerales contienen los nutrientes directamente en forma iónica, por lo que los microorganismos del suelo no tienen que desempeñar su papel y acaban muriendo por falta de materia orgánica, lo que repercute en una pérdida de fertilidad del suelo a medio y largo plazo. Otro efecto pernicioso de los abonos químicos, especialmente de los nitratos, es que se filtran al subsuelo y se acumulan en los acuíferos subterráneos, envenenando las aguas.
El uso abusivo de abonos minerales que se lleva a cabo en la agricultura actual ha elevado los niveles de nitratos en los acuíferos de grandes zonas del país muy por encima de los límites seguros para el consumo humano. Los nutrientes contenidos en la materia orgánica sé mantienen protegidos por ésta y no se pierden arrastrados por la lluvia o degradados por el sol.
En cambio, los elementos minerales en su forma más simple permanecen muy poco tiempo disponibles para las plantas, por lo que gran parte de los nutrientes aportados por los abonos químicos nunca llegan a ser utilizados por las plantas.
Abonos orgánicos para Marihuana
Los abonos orgánicos se elaboran a partir de productos de origen vegetal o animal. Hay muchos procesos que sirven para convertir la materia orgánica en nutrientes para las plantas, aunque en general todos implican descomponerla por uno u otro medio. El principal beneficio asociado a la utilización de abonos ecológicos es que, por su contenido en materia orgánica, ayudan a incrementar la fertilidad del suelo y a mantener una biodiversidad de microorganismos viviendo en él.
Fabricación de abonos líquidos
El sistema para elaborar un fertilizante líquido orgánico en casa es sumamente sencillo, basta con introducir los materiales en un cubo o bidón, llenarlo con agua (a ser posible de lluvia) y dejarlo fermentar durante unas semanas. Si se usan materiales muy voluminosos como ortigas o algas, se puede llenar dos tercios del recipiente con ellos; si los materiales son más concentrados, las cantidades serán menores.
Pasado un tiempo, normalmente, uno o dos meses, se filtra el líquido y el abono está listo. Se debe diluir en cinco a diez partes de agua y se puede usar pulverizándolo sobre las plantas o mezclándolo con el agua de riego.
Un sistema sencillo que facilita el proceso consiste en llenar un saco de tela o rafia con los materiales nutritivos e introducirlo dentro del bidón, atado con una cuerda para luego poder sacarlo. Se llena el recipiente de agua y se deja el saco en remojo durante varias semanas para que los nutrientes se vayan disolviendo en el agua. Cuando se quiere usar el abono, se extrae el saco tirando de la cuerda.
Vamos a dar dos recetas de abono casero.
Receta para abono casero para Marihuana con estiércol de caballo
Para la primera se introducen en un saco dos litros de compost, un litro de estiércol de caballo, un litro de gallinaza, un litro de guano rico en fósforo y un litro de harina de algas. El saco se mete en un bidón con unos cincuenta litros de agua, donde se deja alrededor de un mes. Pasado este tiempo se saca el saco y ya está listo el abono. Para evitar quemar las raíces hay que diluirlo en diez partes de agua antes de aplicarlo en el riego.
Receta para abono casero para Marihuana con ortigas
Para la segunda receta necesitamos recoger ortigas. El mejor momento suele ser en primavera, antes de que empiecen a florecer. Se cortan ortigas hasta llenar dos cubos y se introducen en un bidón junto con medio litro de harina de algas y medio litro de guano. Se llena el bidón con treinta o cuarenta litros de agua y se remueve la mezcla una vez al día. Enseguida empezará a fermentar y producirá espuma durante un par o tres de semanas. Una vez cese la formación de espuma, sólo hay que filtrar los residuos sólidos del líquido y el abono estará listo para usar; siempre se debe diluir en cinco a diez partes de agua antes de usarlo.
Esperamos que os haya parecido interesante. Dejarnos vuestros comentarios y dudas. Estaremos encantados de responderlos.


Deja una respuesta